La historia contemporánea de Colombia registra en la figura de Antonio Navarro Wolff a uno de los protagonistas centrales en la transición de los grupos insurgentes hacia la vida civil. Su deceso, confirmado por su familia tras ocurrir un 1 de noviembre a los 78 años, cierra el capítulo de los tres copresidentes que lideraron la redacción de la actual carta magna del país. A lo largo de más de cuatro décadas en la esfera pública, su nombre estuvo vinculado de forma permanente al diálogo político, la desmovilización y la gestión territorial.
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Del M-19 a la firma del acuerdo de paz en 1990
Ingeniero sanitario graduado en la Universidad del Valle, Navarro Wolff se integró a finales de la década de 1970 al Movimiento 19 de Abril (M-19). Durante los años ochenta, adquirió relevancia dentro de la estructura como uno de los voceros en las negociaciones iniciadas durante el mandato del presidente Belisario Betancur, junto a figuras como Vera Grabe y Alfonso Jacquin. Estos primeros acercamientos fracasaron en medio de incumplimientos mutuos y hechos violentos como la toma del Palacio de Justicia en 1985.
Ese mismo año, sufrió un atentado con una granada que le causó la amputación de su pierna izquierda y lesiones faciales que afectaron su capacidad de habla de manera permanente. Pese a las secuelas físicas y a periodos de exilio en México y Cuba, mantuvo dentro de la organización una postura firme a favor de la negociación política.
Como segundo comandante del M-19, encabezó los diálogos que culminaron en el acuerdo de paz firmado en marzo de 1990, al cierre del gobierno de Virgilio Barco. Pocas semanas después de dejar las armas, el máximo líder del movimiento y entonces candidato presidencial, Carlos Pizarro Leongómez, fue asesinado. Ante el riesgo de que la agrupación retomara la vía armada, Navarro Wolff asumió la candidatura por la Alianza Democrática M-19 y pronunció una frase que consolidó la desmovilización: "Vamos a enterrar a Carlos en paz".
La Asamblea Nacional Constituyente de 1991
Tras su participación en las elecciones presidenciales, fue nombrado ministro de Salud en el inicio del gobierno de César Gaviria. Sin embargo, renunció meses después para encabezar la lista de su movimiento a la Asamblea Nacional Constituyente. El respaldo ciudadano convirtió a la Alianza Democrática M-19 en una de las fuerzas determinantes del órgano legislativo.
Navarro Wolff asumió la presidencia colegiada de la asamblea junto al conservador Álvaro Gómez Hurtado y al liberal Horacio Serpa. Este triunvirato simbolizó el consenso entre sectores históricamente enfrentados y permitió la promulgación de la Constitución de Colombia de 1991, texto que estableció el Estado social de derecho. Según relató en diversas entrevistas concedidas a medios como El Espectador, uno de los logros que más valoró de aquel periodo fue la inclusión del artículo transitorio que reconoció los derechos territoriales y especiales de las comunidades afrocolombianas de la costa del Pacífico, una iniciativa que impulsó tras haber conocido la realidad de esa región durante sus años en la insurgencia.
Gestión local en Nariño y actividad en el Congreso
El compromiso de Navarro Wolff con la institucionalidad se trasladó posteriormente a la administración pública regional y al poder legislativo. Su carrera en cargos de elección popular abarcó distintas responsabilidades:
- Alcalde de Pasto (1995-1998): implementó mecanismos de participación comunitaria mediante cabildos abiertos, integrando zonas urbanas y rurales mientras gestionaba el impacto del desplazamiento forzado por la presencia de las Farc y el Eln.
- Congresista (1998-2006): se desempeñó como representante a la Cámara y posteriormente como senador, ejerciendo control político y oposición frente a las administraciones de Andrés Pastrana y Álvaro Uribe.
- Gobernador de Nariño (2008-2012): lideró el departamento enfrentando retos de seguridad y manteniendo una coordinación institucional con el Gobierno nacional, pese a las diferencias ideológicas con el entonces presidente Uribe.
- Directivo partidista: formó parte del Polo Democrático y más adelante fue copresidente del partido Alianza Verde, promoviendo coaliciones de centro-izquierda.
Postura frente a los acuerdos con las Farc y reconciliación
Durante las negociaciones de La Habana entre el Estado colombiano, liderado por Juan Manuel Santos, y la guerrilla de las Farc, Navarro Wolff actuó como un observador crítico pero favorable a la salida negociada. Tras el triunfo del "no" en el plebiscito de 2016, sugirió a la insurgencia realizar gestos unilaterales para recuperar la confianza ciudadana. En junio de 2017, calificó la dejación de armas de ese grupo como un punto de no retorno para el país.
Al comparar ambos procesos históricos, solía recordar que el acuerdo de 1990 se caracterizó por la simplicidad del indulto, el desarme inmediato y el respaldo ciudadano reflejado en la séptima papeleta. Defendió de manera reiterada la figura de la amnistía como herramienta histórica para cerrar conflictos armados, recordando antecedentes como el fin de la Guerra de los Mil Días en 1902 y los pactos bipartidistas de 1957. Su trayectoria concluyó siendo reconocida por diversos sectores políticos como un referente de reconciliación y respeto por la democracia en Colombia.
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